Arrabal
Galardonado con el Premio Solvia a la Innovación en el Diseño de la Vivienda, el proyecto propone un modelo de crecimiento interior basado en la adaptabilidad y la eficiencia.
I. El Contexto Urbano: Hacia un Nuevo Paradigma
El proyecto Arrabal surge como respuesta a la obsolescencia de los modelos de crecimiento urbano expansivo. Ante un tejido estático y una deceleración de los agentes inmobiliarios, GOAN Studio propone una investigación sobre nuevas fórmulas de gestión y desarrollo.
Ubicado en el arrabal de San Felipe Neri (Málaga), el proyecto se sitúa en el punto crítico de enlace entre el centro histórico y los nuevos ensanches. La estrategia no es la expansión, sino el crecimiento interior: una intervención táctica que aprovecha los solares vacantes tras procesos de demolición para regenerar la ciudad desde dentro, inyectando calidad espacial donde antes había vacío.
II. La Estrategia: Apropiación y Evolución
Nuestra intervención se aleja de la edificación estática para entenderse como un proceso en continuo cambio. El concepto clave es la «Apropiación»: recuperar solares en desuso para crear un sistema de espacios públicos y privados interconectados.
Planteamos la estrategia de intervención como un proceso adaptable estructurado en tres fases. Partimos de la identificación de oportunidades en solares vacíos para, a continuación, generar un sistema de espacios interconectados que supera los límites de la parcela tradicional. Finalmente, proponemos una colmatación progresiva, densificando la edificación únicamente según la demanda real de vivienda y garantizando siempre una planta baja libre y de uso público.
III. La Infraestructura: El Zócalo Plaza Pública
Inspirándonos en la tipología del patio mediterráneo, proyectamos el Zócalo Plaza Pública. Este elemento no es solo una base constructiva, sino una infraestructura de ciudad gestionada inicialmente con fondos públicos.
El zócalo (compuesto por cimentación, solera y acometidas) actúa como un contenedor de oportunidad que alberga usos colectivos para el barrio en un primer estadio, para luego servir de soporte estructural a un orden superior ligero de explotación privada. Se subvierte así el esquema tradicional, priorizando el espacio común como generador de comunidad.
IV. Tipología: La Vivienda Atomizada y el «Adosado en Altura»
El proyecto se diseña para el nuevo paradigma social: el «trabajador en conocimiento», donde los límites entre ocio, trabajo y residencia son difusos. Proponemos una vivienda atomizada, basada en la flexibilidad absoluta del programa:
-
Módulo Workshop: Estancias satélite de 20m² que pueden estar vinculadas o no a la vivienda principal, permitiendo usos que van desde el taller profesional hasta la habitación de invitados o estudio independiente.
-
Crecimiento Orgánico: El sistema permite configuraciones desde estudios de 40m² para una persona hasta viviendas de 120m² para familias numerosas o espacios compartidos de co-working.
- Adosado en Altura: Mediante un sistema de comunicaciones jerarquizado, las viviendas pueden conectarse vertical y horizontalmente, logrando la privacidad y espacialidad de una vivienda unifamiliar en un contexto de densidad urbana.
V. Elementos Tectónicos y de Mediación
La arquitectura de Arrabal se articula a través de elementos que median entre el ámbito público, el común y el privado. Por un lado, incorporamos los «superpatios», una versión ampliada y mejorada de los existentes patios de ventilación que funcionan como separación física entre el espacio compartido y el privado de los apartamentos individuales. Por otro lado, planteamos una reinterpretación de las galerías tradicionales; al redistribuirlas a través de toda la fachada, estas sirven ahora como espacios de conversación en el límite con el espacio público.
Finalmente, el proyecto se conecta mediante pasarelas, compuestas por sistemas de comunicación jerarquizados que, al permitir la unión y privatización de inmuebles, dan como resultado una suerte de vivienda adosada en la altura.
VI. Estrategia Termodinámica: El Edificio como Organismo Vivo
El comportamiento energético del edificio es dinámico y se adapta estacionalmente mediante sistemas pasivos y activos. En su configuración de verano, el diseño contempla la activación de patios de ventilación, el uso de fachadas ventiladas y la protección térmica mediante galerías. Por el contrario, en su configuración de invierno, el edificio actúa como un captador solar a través de galerías colectoras y muros de gran inercia térmica que permiten el almacenamiento de calor. Este planteamiento se apoya en tecnología integrada, donde una cubierta abatible y paneles fotovoltaicos completan un sistema orientado a la autosuficiencia y el confort climático, minimizando la dependencia de sistemas mecánicos.